domingo, 5 de julio de 2015

JUAN GREGORIO DE LAS HERAS

JUAN GREGORIO DE LAS HERAS



 El 11 de julio de 1780, en la ciudad de Buenos Aires nacía un preclaro personaje de nuestra historia nacional. Nacía don Juan Gualberto Gregorio de las Heras, futuro General y Guerrero de la Independencia Americana, además de brillante estadista en horas complejas de la República. Su padre fue el español Bernardo Gregorio de Las Heras y su madre la porteña Rosalía Ventura de la Gacha.

Es un error frecuente en nuestra historiografía creer que Gregorio era su nombre cuando en realidad, fue su apellido. Su padre lo compuso de aquella manera, pues, don Bernardo Gregorio, hijo a su vez de don Plácido Gregorio y de doña Catalina García de Las Heras enlazó su primer apellido con el segundo de su madre, habiendo sido usado de esta misma manera por el prócer de tantas batallas.

Las Heras, discípulo y compañero de San Martín, es como el Gran Capitán, fiel expresión del poder de expansión de la revolución argentina. No se estrechó éste en los límites de nuestro territorio, salió de ellos para auxiliar a los pueblos hermanos y asegurar así el éxito del movimiento solidario.

Estudió en el Real Colegio de San Carlos, para muy pronto dedicarse al comercio. Siguió los pasos de su padre, que en esta actividad había consolidado una sólida fortuna. También había sido un importante funcionario del virreinato, ya que ocupó cargos de responsabilidad, entre ellos el de Receptor de Penas de Cámara, Defensor de Menores, Tesorero de Propios del Cabildo y Capitán de Milicias Urbanas.

Peleó contra los invasores ingleses en 1806 y 1807, junto a su padre. Durante las invasiones inglesas formó en las filas de la compañía armada por el comercio de la ciudad. Después pasó como sargento del cuerpo de Húsares, que  se  formó al mando del coronel  Pueyrredón.

Fue nombrado en 1810, Capitán de las Milicias Provinciales, al mando de “Los Auxiliares Argentinos” que, reclutados en la ciudad d Mendoza  y Córdoba, pasaron ulteriormente a Chile por pedido explícito de su gobierno. Al mando de estos valientes participó en memorables combates como Cucha Cucha, Membrillar, bajo las órdenes del General Juan Mackenna, Paso del Maule, Tres Montes y Querecheguas. Ya en 1810 la Primera Junta de Gobierno le otorgó los despachos de Sargento Mayor, y tiempo después, luego de Membrillar obtuvo los despachos de Teniente Coronel. Juan José Castelli expresó que Juan Gregorio de las Heras “era uno de los más decididos patriotas en quién se podía confiar”.

Al producirse la Revolución de Mayo, se encontraba en Córdoba; dicha junta gubernativa, otorga a Las Heras, con fecha 24 de octubre de 1810, el despacho de sargento mayor del batallón de Patricios de Córdoba, que se hallaba de guarnición en dicha ciudad.

El 27 de octubre de 1812 se le confirió el empleo de comandante de la guarnición en Córdoba.

El Virrey del Perú a principios de 1813, envió un poderoso contingente, al mando del Brigadier don Antonio Pareja, ocupando Talcahuano y Concepción. 

Parte de ese batallón fue enviado en 1813 a Chile integrando el Batallón de Auxiliares Argentinos, bajo el mando del coronel Santiago Carreras y luego de Marcos Balcarce; Las Heras era su segundo jefe y ocupó el mando al ser Balcarce nombrado gobernador intendente de Cuyo.

Fue la primera fuerza armada que llevó el pabellón argentino al país hermano.

El 23 de febrero de 1814 el mayor Las Heras a la cabeza de 100 auxiliares argentinos conquistó su primer triunfo en Cucha-Cucha; el gobierno argentino premió la acción con un escudo de honor bordado en plata sobre paño azul: “la Patria a los valerosos en Cucha-Cucha auxiliares en Chile”. 

Pocos días después en Membrillar, Tres Montes y Quechereguas obtuvo nuevos éxitos sobre las tropas españolas. El 11 de abril de 1814, tuvo dos nuevas acciones contra el enemigo en la cuesta de los Papeles.

Por todos estos hechos de armas que consagran la personalidad militar de Las Heras, éste es graduado a teniente coronel el 3 de junio de 1814. El coronel Fued Gabriel Nellar señaló con respecto a su actuación en el combate de Membrillar: “Vemos que se definió ya claramente como un guerrero de primera figura, escribiendo en el orden militar otra magnífica página de ejemplo y virtudes profesionales”.

Se vio envuelto en las disensiones internas entre los partidos chilenos, lo que hizo que regresara a Mendoza; pero el nuevo gobernador de Cuyo, José de San Martín, lo convenció de regresar. Llegó justo después del desastre de Rancagua, en octubre de 1814, a tiempo para proteger la retirada de las fuerzas que se pudieron salvar. Entre ellos iban los generales Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera.

Por su actuación, Las Heras el 23 de noviembre recibe la efectividad del grado de teniente coronel de infantería de línea.

Ya en Mendoza, se incorporó al Ejército de los Andes, encomendándole San Martín la formación del Regimiento 11 de Infantería sobre las bases de los “Auxiliares de Chile”; siendo nombrado jefe de ese cuerpo.

El 13 de enero de 1816 fue graduado coronel del ejército, llamando el Libertador el 15 de enero de 1817 al coronel Las Heras a su alojamiento y bajo palabra de honor de guardar secreto le comunicó que estaba destinado a abrir la campaña por el camino de Uspallata. El 18 de enero rompió la marcha Las Heras y se dirigió a aquel destino y el 4 de febrero se encontraban en la ladera occidental de la cordillera que atravesaron.

En el cruce de Los Andes, estuvo al mando de la División Uspallata, comandando la Primera División. La División Uspallata era la más importante que cruzó por el norte en la provincia de Mendoza, más exactamente desde El Plumerillo. San Martín lo hizo por el Sur 

Estuvo en los combates de Potrerillos, Hornillos y Santa Rosa. Incorporado ya al grueso de las tropas, combatió en Chacabuco, al mando de 1000 hombres. Esta batalla fue esencial para asegurar la victoria obtenida en batallas menores. Se desempeñó ulteriormente en distintas operaciones de guerra. Salió victorioso en los combates de Curapaligüe y Gavilán donde los españoles se encontraban al mando del General José Ordóñez aunque debió retirarse con gran heroísmo durante el ataque del Morro. 

En Cancha Rayada, logró salvar a 3.500 soldados  y tuvo principalísima actuación  en la batalla de Maipú. Fue condecorado y ascendido a Coronel Mayor. Corría el año 1820. Fue ascendido a General y Jefe del Estado Mayor, durante aquel año.

Bien expresa el Cnl Nellar su admiración por Las Heras calificando esa retirada como “el símbolo de la energía indomable, cumplida siempre con serena majestad, propio de los hombres de carácter” para señalar a continuación que “en Cancha Rayada resultaron derrotados San Martín, O’Higgins, Balcarce, Brayer y otros. Hubo un solo triunfador: Juan Gregorio de Las Heras, que se levantó como la única esperanza ante tantos infortunios”.

Ciertamente Santiago debió recibirlo como lo hizo: con los honores de un general vencedor.

Con la noticia de los 3500 hombres salvados por Las Heras, San Martín, fatigado y cubierto de polvo, sin haberse siquiera quitado las botas en varios días, pudo afirmar una gran verdad y una profecía al pueblo chileno: “No desesperen: la patria existe y triunfará. Y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur”.

Gracias a su arrojo, serenidad y pericia militar pudo salvar íntegra su división. Más tarde, en la batalla de Maipú, tuvo una actuación principalísima, y en el caserío de Espejo dió el golpe de gracia al poder español en Chile.

Una vez más Nellar enfatiza su destacada participación “Con esta batalla es la octava acción bélica en que Las Heras interviene en forma activa en el territorio chileno y en todas ellas se consagra victorioso, mostrando a la humanidad que la única embriaguez de su alma es el ensueño de la libertad, que lo inspira y la felicidad de la patria, que es su anhelo”.

Nombrado jefe de estado mayor del ejército libertador del Perú, por despacho del 25 de marzo de 1820, hizo la campaña de aquella república desde el 20 de agosto de dicho año hasta el 18 de diciembre del siguiente.

En aquel año también, casó en Santiago de Chile con Carmen Larraín y Aguirre, perteneciente a aristocráticas familias chilenas.

Colaboró con San Martín en la formación de la Expedición Libertadora del Perú como jefe del estado mayor. Cuando la expedición desembarcó en la bahía de Paracas, en septiembre de 1820, Las Heras fue el encargado de tomar la cercana villa de Pisco, primera base del ejército en Perú. Desde el campamento Huaura hizo varias cortas expediciones hacia los alrededores de Lima. Tras la caída de Lima, la capital virreinal en manos de los patriotas, dirigió el sitio del puerto y fortaleza del Callao, la cual se demoró cuarenta días en capturar.

Ocupó la comandancia en jefe del ejército peruano y fue ascendido al grado de mariscal, pero se enfrentó con San Martín por la inactividad del ejército, la inclinación aristocrática del gobierno peruano y las intrigas del ministro Bernardo de Monteagudo. Regresó a Chile, pero fue muy mal recibido por O’Higgins, de modo que volvió a Buenos Aires.

El 2 de abril de 1824 la Junta de Representantes designó gobernador de la provincia de Buenos Aires a Juan Gregorio de Las Heras, quien se hallaba fuera de la provincia cumpliendo una misión que el gobierno de Rodríguez le encomendara ante las autoridades militares españolas del Perú y ante los gobiernos provinciales que pudiera visitar durante su viaje.

El ministro Bernardino Rivadavia lo envió en misión diplomática al Alto Perú, a negociar con los últimos realistas, pero fracasó por la intransigencia de éstos.

Estaba en viaje de regreso, cuando fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo que asumió en mayo de 1824. Continuó el impulso progresista de su antecesor Martín Rodríguez, y firmó un tratado con Inglaterra, que incluía el reconocimiento de la independencia argentina.

En un principio se opuso a la guerra con el Imperio del Brasil, que aún ocupaba la Banda Oriental. Sin embargo, poco después de inaugurar el Congreso de 1824, recibió la noticia de la victoria de los Treinta y Tres Orientales y debió declarar la guerra. Pero su ministro de Hacienda, Manuel José García, le negó sistemáticamente fondos, por lo que no hubo avances por más de un año.

La guerra obligó al Congreso a nacionalizar el gobierno porteño, y en febrero de 1826 asumió Rivadavia como presidente. Éste nacionalizó casi toda la provincia de Buenos Aires, y Las Heras renunció a un cargo que poco significaba.

La ley de capitalización de Buenos Aires, que separó a ésta del resto de la provincia fue la causa determinante del alejamiento del poder del gobernador que fue reemplazado el 7 de febrero de 1826 por el presidente Rivadavia elegido el día anterior. Las Heras continuó por un mes ejerciendo el gobierno de la provincia hasta que Rivadavia declaró cesantes las autoridades provinciales, quedando aquélla bajo la jurisdicción del Poder Ejecutivo Nacional. 

El 15 de marzo el glorioso soldado publicó una breve exposición explicando a sus coprovincianos su actuación pública y los motivos que le impulsaban a separarse de la provincia de su nacimiento, documento éste verdadero ejemplo de humildad y renunciamiento históricos pese a los agravios recibidos. 

Regresó a Chile donde en abril de 1826 fue dado de alta nuevamente en el ejército, siendo el 13 de febrero de 1828 promovido a general de división con antigüedad a junio de 1820.

No volvió a su tierra natal nunca más, falleciendo en Santiago el 6 de febrero de 1866 a los 86 años de edad.

De él escribió Mitre: “No necesitó apelar a la posteridad para esperar justicia y afirmar la corona bajo sus sienes. El juicio que el pueblo sólo pronuncia en los funerales de sus héroes fue pronunciado en vida y para honor y gloria de él y de su patria, por los hijos de la heroica a que perteneció que es la posteridad a que apelaba el general San Martín su ilustre maestro y compañero de gloria”.

Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires en 1906 y descansan en la Catedral, junto al sepulcro de San Martín.

BIBLIOGRAFIA

BARTOLOME MITRE, Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, Bs. As., 1890.
ANTONIO SANCHEZ ZINNY, Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, Bs. As., 1920, tomo I.
LEOPOLDO ORNSTEIN, La Campaña de los Andes a la luz de las doctrinas modernas, Bs. As., 1948.
CARLOS IBARGUREN, San Martín íntimo, Bs. As., 1950.
JOSE MARIA PAZ, Memorias Póstumas, Bs. As., 1954, tomo I. 
FUED GABRIEL NELLAR, Juan G. de Las Heras. Su vida. Su obra. Bs. As., 1965.
 Dr. Ricardo Federico Mena

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