miércoles, 10 de marzo de 2021

EN ARGENTINA HUBO JUICIO POR HECHICERIA

EL UNICO JUCIO POR HECHICERÍA DEL PAÍS SE REALIZÓ EN SANTIAGO DEL ESTERO


El caso de las indias Lorenza y Pancha. Corría el año 1761, post-inquisición, pero las prácticas aún permanecían casi intactas. Las torturas inenarrables realizadas a las acusadas provocaron sus muertes durante el proceso.

Este caso está muy bien documentado como caso 1.052 en el Archivo General de la Provincia, si bien algunos mencionan un caso en Tucumán a principios de 1.700. A partir de 1650 los expedientes referidos a causas idolátricas eran iniciados por las autoridades civiles, pasando posteriormente a las autoridades eclesiásticas que eran las que en definitiva tenían el derecho de pronunciar la sentencia. Lo curioso de este caso es que las torturas fueron pedidas y realizadas por las "autoridades judiciales" civiles.

El expediente comienza, el 4 de octubre de 1761, mediante un Auto de Proceso elaborado ante la denuncia realizada por José Martínez, alcalde indio del pueblo de Tuama, de la jurisdicción de Santiago del Estero, de las prácticas diabólicas que dos indias de su pueblo, Lorenza y Pancha, llevaban a cabo contra otra india de su servicio, llamada María Antonia, la cual se encontraba muy enferma del corazón, con desvarío y "la barriga le comía mucho"

A partir de esta fecha y durante casi un mes, exactamente hasta el 2 de noviembre, momento en el que muere Pancha, pues Lorenza había fallecido días antes, se va a desmadejar un complicadísimo juicio en el que, si bien no responde rigurosamente a las instrucciones que procesos de esta índole tenían y que estaban perfectamente establecidas desde épocas anteriores, recoge la mayor parte de ellas.

Así, una vez encarceladas las dos "hechiceras", lo primero que se hizo fue el nombramiento de intérpretes, tanto para las acusadas como para los testigos indios, pues ninguno hablaba el español. Después se tomó declaración por riguroso orden a los testigos y las reas, El 7 de octubre, es nombrado como Fiscal D. Manuel Castaño, vecino de Santiago del Estero, quien al no estar satisfecho con las declaraciones de Lorenza y Pancha solicitó Auto de Tormentos para ambas, con el fin de que con su ejecución se frenaría "a los que con tan poco temor de Dios se ocupan en ejercicios tan diabólicos, haciendo daño a las gentes"

Agustín Díaz Caballero, vecino feudatario de Santiago del Estero, ordenó aplicar, el 15 de octubre, a las dos indígenas el "Tormento de Garrucha", Dicho castigo, previa justificación del alcalde ordinario de que si les ocurría algo o muriesen no era culpa suya sino de las acusadas, consistía en lo siguiente: "del techo de un cuarto de los del cabildo en donde está la una presa y la otra de la cárcel en donde se hallan presas sea puesta y colgada una gruesa soga doblada por medio que esté hacida a una garrucha y viga del dicho techo de manera que libremente pueda correr ... sean atadas por las muñecas de los brazos que vuelvan a las espaldas y así atadas cada una de esta forma sean atados los pies ambos juntos y de las gargantas de ellos sean puestas y colgadas cincuenta libras de peso en una piedra (atento al sexo de ellas) ... y tiren fuertemente por la dicha soga de manera que queden suspendidas un estado de hombre al aire y estando así colgado se le preguntará por mí y los intérpretes ... y negando sean vueltas a bajar de manera que no asienten el peso en el suelo ... reservando en mí otra cualquier forma de tormento para se lo dar en su tiempo y lugar ... "

Este cruel tormento era común en la inquisición…

Sin tener en cuenta el dolor sufrido por ambas mujeres con el castigo impuesto, y lo que ello tuvo que afectar a sus declaraciones a veces contradictorias e incompletas, pues Pancha, por ejemplo, tuvo varios desmayos durante el transcurso del tormento, el "juez" Salvatierra no contento con el resultado obtenido ordenó ejecutar, el 17 de octubre a Pancha y al día siguiente a Lorenza, un nuevo tormento, denominado "de ladrillo y sueño al estilo español"

Este tormento consistía en intercambiar ladrillos fríos con otros al rojo vivo puestos en los pies de la víctima para que no pudiera pisar.

A partir de aquí, el juicio entra en un estado confuso, dramático y macabro, teniendo una solo finalidad: castigar a toda costa a las dos presas, por los delitos diabólicos realizados, para que sirviera de ejemplo al resto de la comunidad aborigen, "para que no prosigan en semejante supersticiones diabólicas tan introducidas en esta naturaleza de sujetos"

Ambas mueren en el proceso de tormento y luego son “exhibidos” sus cadáveres como escarmiento a quien osase realizar ese tipo de prácticas.


LA IMAGEN ES SOLO REFERENCIAL PARA GRAFICAR EL TORMENTO DE LA GARRUCHA. NO CORRESPONDE A LA EPOCA NI AL LUGAR

Gracias a Memorias curiosas

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