domingo, 9 de agosto de 2015

DOS MÁQUINAS DE COSER, EN VEZ DE UNA, DOS: Una anécdota de EVITA PERON

DOS MÁQUINAS DE COSER, EN VEZ DE UNA, DOS: Una anécdota de EVITA PERON


EVA PERON


Una de las ayudas que entregaba la Fundación, eran las máquinas de coser. Un instrumento invalorable para muchas familias argentinas de aquel entonces, porque significaba la posibilidad concreta de arreglar en casa, sin gastos extras, la ropa dañada, fabricar la propia y algo importantísimo, era una herramienta de trabajo con la cual se ganaba el sustento muchísima gente.

Leemos lo siguiente:

“…Cierto día se presenta una anciana ante los encargados de conceder las audiencias. Era cara conocida, como que había estado ya con Eva unos días antes. Los empleados le dicen:

-Mire abuela, la señora no podrá recibirla hoy. Tiene mucho trabajo.
-Yo no quiero nada…Sólo quería verla a Evita. Por favor, déjeme verla…

Eva Perón, con el oído atento, ha escuchado el diálogo. Se asoma a la sala de espera y hace pasar a la anciana; cuando esta se va, lleva consigo una máquina de coser. Al fin de la jornada, el empleado de audiencias se acerca a Eva y le dice:

-Perdone señora…Yo no quería dejar pasar a la viejita porque en este mes ya ha venido dos veces y aprovechándose de su bondad ha conseguido dos máquinas de coser en vez de una. Se aprovecha de su bondad, señora.
Eva, con tristeza pero con energía le responde.
-Mirá…a estas pobres, durante siglos les han negado todo…todo, ¿entendés? Y ahora, vos te hacés problema porque agarra dos veces una misma cosa; al fin y al cabo sólo lleva un instrumento de trabajo.


Una visitadora social comprueba más tarde que la presunción generosa de Evita no ha sido defraudada: madre e hija pedaleaban infatigablemente en las dos máquinas.”

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