sábado, 20 de junio de 2015

JUANA RAMÍREZ “JUANA LA AVANZADORA” Heroína de la Independencia de Venezuela

JUANA RAMÍREZ “JUANA LA AVANZADORA” 

Heroína de la Independencia de Venezuela




Nació en 1790, en un poblado llamado Chaguaramal. Su madre, llamada Guadalupe Ramírez, era una negra esclava, traída de África y comprada por la familia del General Andrés Rojas. Guadalupe fue criada bajo la tutela de doña Teresa Ramírez de Balderrama quien la protegió y le dio su apellido.

La niñez de Juana transcurrió en las haciendas del General Andrés Rojas quien se cree fue su padre.


La noticia de los sucesos de 1810 y las ideas independentista habían llegado a través de un rico ganadero maturines que se hallaba en Trinidad e inmediatamente ganaron adeptos. Fue una de las muchas mujeres que decidieron tomar partido por la causa patriota, apoyando a las tropas regulares con actividades logísticas o combatiendo.

La Familia Monagas y los Rojas, entre otras, rápidamente se unieron a la lucha y formaron sus ejércitos con los esclavos de sus haciendas.
Siendo Juana, una adolescente de 15 años, ya se interesaba en acompañar al General Andrés Rojas a realizar las labores de la guerra independentista.

Estuvo en las batallas que se realizaron en las cercanías de Maturín, contra Antonio Zuazola, de La Hoz, Monteverde y Morales. Era una negra alta, con mucho carácter y un gran coraje. Sabía infundir a sus compañeros un gran ímpetu hacia la lucha patriótica.

Juana Ramírez se destacó por su pasión patriota, su deseo por la libertad, y su entrega a la lucha independentista. Defendió a Maturín del ejército de Domingo Monteverde en 1813, aquel glorioso 25 de mayo cuando logró que este grupo de mujeres se dirigiera hacia el enemigo español, y con gran valentía se les enfrentó hasta que los realistas cayeron vencidos.

Por los alrededores de Maturín, se ganaron cuatro batallas, entre 1813 y 1814: el 25 de mayo de 1813 (Alto de los Godos), Los Magueyes, Aragua, Uracoa. Se perdió una batalla, y con ella, se hundió no sólo Maturín sino también la Segunda República.

En la batalla del 25 de mayo de 1813, Juana tuvo una significativa actuación. Ese día patriotas y realistas se enfrentaron en una dura lucha que tuvo su final al oscurecer el día.

En el norte de Maturín, en la sabana llamada Altos de los Godos se reunieron los patriotas, esperando a Monteverde con sus dos mil hombres, que venía desde la Cruz de la Paloma.

Como a las 11 de la mañana empezó el fuego. Los patriotas eran menos en número de soldados.

Cerca de la Plaza Piar de Maturín, Juana y su batería de mujeres, un grupo de mujeres bien resueltas, se encontraban luchando también.

Comandadas por Juana Ramírez, con apenas 23 años, atacaban al enemigo, atendían heridos y hasta disparaban cañones. estaban cerca de lo que hoy es la Plaza Piar de Maturín.

Desde Altos de los Godos llegó la noticia de que los patriotas se les estaban acabando las municiones.

Eran casi las 4 de la tarde, así que el Comandante Felipe Carrasquel, jefe de los patriotas en este encuentro, ordenó a Juana avanzar hasta Los Godos. Juana y su batería de mujeres, con gran coraje y valentía, iniciaron su avanzada.

Entre disparos y cañonazos llegaron a auxiliar a los patriotas.

En la batalla también estaban José Francisco Azcue y Manuel Piar viendo cómo la negra Juana luchaba con tanto esmero. Monteverde no le quedó más remedio que huir ante tal arremetida y dejó al Comandante Antonio Bosch y al Capitán Pedro Cabrera y otros en la batalla. Bosch y Cabrera murieron, al rato, bajo las lanzas patriotas.

Juana Ramírez se encargó, al terminar la batalla de dar sepultura a los realistas caídos. Estos fueron enterrados en un sitio llamado la "Mata de la Muerte", al pie de un árbol ubicado frente a la Iglesia San Ignacio, en lo que hoy es Fundemos.

El 25 de mayo de 1813 se salvó Maturín. Sin embargo, el 11 de diciembre de 1814 la ciudad cayó en las manos asesinas del español Tomás Morales: arrasó con la aldea, quemó todas las casas y asesinó a todos los ancianos, niños y mujeres que pudo.

En su mayoría era la población caraqueña y del centro que se había venido a Oriente cuando Boves entró a Caracas. Con esta batalla se termina de perder la Segunda República. Los patriotas sufren una gran derrota.

Los pocos que se salvaron lograron irse a las montañas y desde allí en forma de guerrilleros combatieron a los realistas. Se alimentaban de ganado perdido por el monte, plantas y otros animales salvajes.

Con el tiempo se atrevieron a fundar algunos poblados, cercanos a los que estaban antes de la quemazón de Morales. Juana siguió luchando como guerrillera por las montañas de El Tigre.

Al independizarse Venezuela, Juana se estableció en Guacharacas (hoy San Vicente), Monagas. Formó una pequeña familia con sus cinco hijas: Clara, Juana, Juana Josefa y Victoria. Allí vivió de la agricultura.

Murió en 1856, a los 66 años. Fue enterrada en el cementerio antiguo de Guacharacas en El Bajo.

Sepulcro
Unos cardones, que primero los guacharaqueros y después los sanvicenteños sembraban continuamente, recordaban el sitio exacto donde está enterrada "La Avanzadora".
Y allí casi al final de Av. Bolívar, cuando se acerca a la Av. Raúl Leoni, se encuentra el monumento que le rinde honores a tan admirada mujer.
Allí está la Redoma de Juana La Avanzadora, en su estatua de bronce con el machete en la mano, arengando a los que luchan por la libertad. Que su monumento sirva para recordar que la libertad es un bien que debe conquistarse y, luego, defenderse.


El monumento, construido y declarado Santuario Patriótico Distrital en 1975, y luego, en 1994, declarado Santuario Patriótico Regional, señala ahora el lugar donde reposan para siempre sus restos.

Transcribo a  continuación unas líneas que fueron escritas como si fuese Juana la que estuviese hablando de su vida, conozcan a la gran Juana. De seguro las mujeres del mundo, pueden verse en ella. 

“Nací finalizando el siglo XVIII, en el Oriente del país, allá en Chaguaramal, Edo. Monagas. Se han confundido diciendo que nací en Guárico en Chaguaramas, pero no, soy oriental. Hija de un patriota, hombre de confianza de Bolívar, el General Andrés Rojas y una negra esclava africana Guadalupe. De allí mi piel de ébano. Nací esclava pero fui liberada. Desde muy pequeña fui criada por doña Teresa Ramírez, quien se preocupó por mí y hasta su apellido me concedió. Fui lavandera, pero desde muy joven acompañe a mi padre en las actividades de la guerra, es allí donde nace mi inclinación por la causa libertadora, estoy segura que lo llevó en la sangre.

En 1813 enfrentamos al realista Domingo Monteverde, este muy hipócrita nos dijo: Soy muy conocido la humanidad de mis sentimientos , esta provocación nos dio fuerza y bríos, nos unimos Graciosa de Sifontes, María Antonia Ramírez, Dolores Betancourt, Marta Cumbale, y nos pusimos a las órdenes de Bermúdez, Piar y Monagas, defendimos Maturín y organizamos un batallón con el nombre Batería de mujeres formada por nosotras las mujeres del pueblo al lado de los hombres patriotas que luchaban por la independencia. Colaborábamos en la atención de los heridos y llevando las armas para poder avanzar en el combate. Por momentos fuimos presa fácil de los realistas, pero nos mantuvimos fuerte y el enemigo estuvo a raya sin poder entrar a nuestra población, donde solo estaban escondidos los niños y los ancianos.

Saque fuerzas desde muy adentro de mí, mis ropas se convirtieron en girones hasta lograr que Monteverde se tragara sus palabras.
Me dicen La Avanzadora porque llena de furia por las injusticias vividas siempre era la primera en avanzar hacia el enemigo, recuerdo un día que en medio de una lluvia de balas, atravesé el campo de batalla y le arranque su espada aun general realista muerto, levanté el arma como un estandarte de libertad.


Me enamore de un patriota, tuve un hija María, al llegar la independencia me retire a mis tierras a descansar y a disfrutar de la Venezuela libre del yugo español” (Fuente: Heroínas Venezolanas) 

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