EL FAMOSO CÓDIGO
DE HAMMURABI FUE HALLADO EN 1902
Babilonia
en lengua semita significa "Puerta de Dios" y fue un importante
centro cultura y político de la antigua Mesopotamia.
Después de la decadencia del imperio
acadio había florecido en Ur una época imperial en que esta ciudad dominó por
última vez la Baja Mesopotamia. En ella existió una elevada civilización con
una importancia similar a la de otras civilizaciones que surgieron junto a
grandes ríos. Se produjeron nuevas invasiones y se instaló en el país una
segunda oleada semítica, la de los amorritas o amorreos, que fundaron la
Primera Dinastía de Babilonia (2.105-1.806 a. C.). Su primer monarca fue
Sumuabi, al que siguió Sumula Ilu; hubo tres reyes más, y entonces entró a
reinar Hammurabi (1.792-1.750 a. C.), gran legislador y guerrero.
Durante su reinado, Hammurabi mandó
construir canales, mejorar los sistemas de riego y edificar templos y palacios,
estableció alhóndigas y consolidó un gran imperio unificando la lengua, la
religión y las leyes. Embelleció varias de las ciudades de su imperio y
difundió el arte por sus dominios.
En el terreno militar, consiguió
incrementar espectacularmente los territorios que había heredado de su padre,
que se reducían a menos de 100 Km2. y tras enfrentarse a los reyes de Asiria,
Larsa, Eshnunna y conquistar y destruir la ciudad de Mari, llegó a dominar un
imperio que se extendía más allá de Mesopotamia, desde el Mediterráneo hasta
Susa y desde el Kurdistán hasta el Golfo Pérsico.
Pero la contribución más relevante de
Hammurabi fue su famoso Código.
Estela del Código Hammurabi, Museo del Louvre, París.
El famoso Código de Hammurabi fue hallado
en 1.902 por una expedición arqueológica francesa dirigida por Jacques de
Morgan durante las excavaciones que se llevaron a cabo en la ciudad persa de
Susa.
El Código, grabado en una estela de 2,50
m. de altura, de diorita azul (la diorita es una roca con textura semejante a
la del granito), se encuentra repleto de inscripciones cuneiformes; esta estela
había sido llevada a Susa en el siglo XVII a. C. (como botín de guerra), por lo
que se trata del Código más antiguo del mundo. En la actualidad se conserva en
el museo del Louvre, en París.
La fama del Código fue inmensa en el mundo
antiguo. Se trata de una compilación de leyes y decisiones tomadas por el
propio rey, quien mandó que fuera colocado en el templo del dios Sol, en Babel.
Otros ejemplares se esparcieron por el imperio. Hammurabi recibió estas leyes
de la propia divinidad solar, según se muestra en la escena que se encuentra
representada en la parte superior de la estela, con el propio Hammurabi ante el
dios Shamash. Algo parecido a lo que le ocurrió a Moisés en el Sinaí.
Las leyes de este Código están numeradas del
1 al 282, aunque faltan los números 13, del 66 al 99 y el
110 y 111. Como ya se ha dicho está escrito con escritura cuneiforme, en
babilonio antiguo y fue traducido al francés por Jean Vincent Scheil.
Este Código está compuesto por una amplia
gama de materias: económicas, civiles, penales, procesales, administrativas y
laborales.
El texto se compone de 3.600 líneas, con
un prólogo religioso jurídico (en el que señalan las sentencias de equidad),
282 artículos o proposiciones, y un epílogo. Su lenguaje es muy preciso, pero
su ordenación no es totalmente sistemática. Es uno de los grandes textos de la
literatura jurídica universal. No olvidemos que el Código Hammurabi conservó su
importancia mucho tiempo después de la caída del Imperio babilónico.
Entre sus disposiciones jurídicas destaca la llamada "ley del talión",
que prevé un castigo equivalente al daño causado.
Respecto a la famosa "ley del
talión", hay que decir que el Derecho babilónico era cruel, aunque no
estaba desprovisto de cierta justicia distributiva: una justicia bárbara, pero
indudablemente eficaz en resultados. Al arquitecto cuyo edificio se derrumbaba,
matando a sus habitantes, se le condenaba a muerte. Al cirujano que echaba a
perder un miembro de su paciente, se le cortaba el mismo miembro.
Esto debió de producir muchas ejecuciones
brutales, sin duda, pero también debió comunicar gran seriedad a los exámenes
de médicos, arquitectos y otros profesionales.
He aquí algunas de las leyes de Hammurabi:
"Si alguno penetra con violencia en una casa, debe morir y su cuerpo ser
enterrado en el lugar de la violencia"
"Si se declara fuego en una casa y uno de los que acuden a apagar el
incendio mira con codicia lo que posee el propietario de la casa y coge alguna
cosa, debe ser arrojado al fuego"
"Si uno lleva a la hija de otro por la fuerza, contra la voluntad del
padre y de la madre, y tiene tratos con la victima, el ladrón debe ser
condenado a muerte por orden de los dioses"
"La esposa que odia a su marido y le dice: `Tu no eres mi marido´, debe
ser lanzada al rio atada de pies y manos o ser arrojada desde lo alto de la
torre del recinto".
"Cuando el hijo de una mujer pública o de una sacerdotisa del templo dice
a su padre adoptivo: `Tú no eres mi padre´, o a su madre adoptiva `Tú no
eres mi madre¨, se le debe cortar la lengua. Si un hijo de esta especie vuelve
junto a su mala madre, se le debe arrancar un ojo".
"Cuando la mujer de alguno haya sido sorprendida con otro hombre, los dos
serán atados y arrojados al agua, si el marido no perdona a su mujer y si el
rey no perdona a su compañero".
"La mujer casada que asesinara a su marido por estar enamorada de otro
hombre será empalada".
Hammurabi dice: "Si una mujer se
muestra esquiva hacia su marido y le dice: `No me toques´, deberá manifestar
las razones por las cuales niega a su marido los derechos conyugales. Si tiene
razones fundadas, por ejemplo, si su marido vaga de acá para allá y la descuida
gravemente, tendrá derecho a pedirle la dote y volver a casa de su padre"
(esto es lo que hoy llamaríamos divorcio). Por el contrario, si ella tiene
alguna cosa que reprochar, si abandona la casa y descuida al marido sin razón,
la tal mujer deberá ser arrojada al agua"
En el Código también se fijan precios y
salarios, se establecen responsabilidades profesionales, se jerarquiza la
sociedad en tres grupos sociales, se establecen las bases del funcionamiento
judicial y se fija la escala de penas según los delitos.
Para terminar, diré que las leyes del
Código de Hammurabi poseen una notable semejanza con la ley que Moisés dió a
los israelitas en el monte Sinaí, aunque ésta fue dada a conocer quinientos
años más tarde; si bien se diferencia en que la primera se basa en caracteres
jurídicos, mientras que la de Moisés es religiosa prácticamente en todo su
contexto.