viernes, 5 de junio de 2015

NUESTRAS BRAVAS MUJERES NO SE RINDIERON A LOS INGLESES EN 1806

NUESTRAS BRAVAS MUJERES NO SE RINDIERON A LOS INGLESES EN 1806



En el Buenos Aires invadido por los ingleses en 1806 el único restaurante que existía era "La fonda de Los Tres Reyes". Estaba situada en la calle Santo Cristo -hoy 25 de Mayo-, a un paso del Fuerte y de la Plaza.
El relato de la bravura de nuestras mujeres que nos ocupa sucedió la noche del domingo 27 de junio de 1806. Quién dio a conocerlo fue el capitán Alexander Gillespie en su libro "Buenos Aires y el interior".
Relata que “Después de asegurar nuestras armas, instalar guardias y examinar varias partes de la ciudad, lo más de nosotros fuimos compelidos a ir en busca de algún refrigerio”. Dicen que la noche de ese domingo era tormentosa. Los invasores ya consideraban a Buenos Aires una perla más del Imperio Británico, y por ello licenciaron a sus tropas atento a que los soldados españoles habían rendido sus armas. El único lugar posible, como dije, era esta fonda, atendida por su dueño, Juan Boncillo.
Cuenta Gillespie que los acompañaba Ulpiano Barreda (“criollo civil que había residido algunos años en Inglaterra” es como lo cita Gillespie) que les hacía las veces de intérprete.
Atento lo avanzado de la hora en que se apersonaron los invasores, la fonda dispuso únicamente de huevos y tocino. “A la misma mesa se sentaban muchos oficiales españoles con quien pocas horas antes habíamos combatido, convertidos ahora en prisioneros con la toma de la ciudad, y que se regalaban con la misma comida que nosotros” señala Gillespie.  El autor señala que capitán le llamó la atención la joven moza que servía las mesas, que no disimulaba un profundo disgusto en su rostro cuando servía a los comensales.  Gillespie, con Barreda de traductor, le pidió que expresara, sin temor a ninguna represalia, que le expresara el porqué de su disgusto.  La joven moza agradeció la disposición del oficial inglés y, en voz alta, volviéndose a los españoles de la mesa próxima, expresó: “Desearía, caballeros, que nos hubiesen informado más pronto de sus cobardes intenciones de rendir Buenos Aires, pues apostaría mi vida que, de haberlo sabido, las mujeres nos habríamos levantado unánimemente y rechazado los ingleses a pedradas”. 
Días después reiteraron esta bravura cuando colaboraron en la expulsión de los invasores ingleses.

No obstante, los oficiales y también los civiles británicos llegados con el ejército, siguieron utilizando la Fonda de los tres Reyes y, debido a esta circunstancia, se la llamó “la fonda de los ingleses”.




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