lunes, 20 de julio de 2015

“TANIA “ TAMARA BUNKE La Inolvidable Guerrillera Argentina caída con el Che Guevara en Bolivia

“TANIA “ TAMARA BUNKE 

La Inolvidable Guerrillera Argentina caída con el Che Guevara en Bolivia




 Haydée Tamara Bunke Bider  Nació en Buenos Aires, Argentina el 19 de noviembre de 1937. Tamara Bunke era hija de padre alemán y madre polaca, ambos comunistas, ambos judíos y ambos maestros, que tuvieron que refugiarse en Argentina en 1935 huyendo de la persecución nazi. En Buenos Aires trabajaron como profesores. Además de alemán, la madre hablaba ruso y su padre, además de idiomas, daba cursos de gimnasia.


Tamara se formó en un colegio alemán de Buenos Aires y pasaba sus vacaciones en colonias veraniegas de Córdoba (en Calamuchita), donde recibía una intensa preparación física. Llegó a la adolescencia sintiéndose, sin embargo, “totalmente argentina”. Según su madre, la pequeña Tamara no presenciaba aquellas reuniones políticas que transcurrían por las noches, ni escuchaba términos como “subversión” o “lucha armada”.


En 1952, Tamara emigró junto a sus padres a la República Democrática Alemana.


Pronto, la Tamara melancólica de los comienzos que lloraba añorando su país y luchaba con un endiablado idioma que apenas si conocía y lo hablaba con marcado acento porteño, fue cautivada por esa energía arrolladora de los ideales revolucionarios: entró en la juventud con el más impetuoso espíritu de rebelión. Comenzó a practicar tiro deportivo a los 14 años y se destacó en diversas competencias; se convirtió en miembro de la organización comunista Juventud Libre de Alemania; leyó a Marx y a Engels e intensificó su correspondencia con jóvenes argentinos y de otros países latinoamericanos. Su obsesión con Sudamérica creció sin límites; y trasladó esa incansable vocación por el continente a cuanto la rodeara, transformándose en una especie de “consulado y comité de recepción” para todo latinoamericano que llegara a la RDA.

Pero Tamara no olvida ni Argentina ni Latinoamérica. Con su acordeón, canta milongas y tangos y mantiene un contacto muy frecuente con latinoamericanos.


 Posteriormente realizó viajes a países de África y América Latina, realizando estudios sobre folklore, aunque tras 1960 se sostuvo que viajaba por órdenes del servicio de inteligencia de Alemania Oriental (Stasi).

En Berlín Oriental estudió en la Facultad de Letras de la Universidad Humboldt, habiendo sido también instructora de tiro deportivo. Recibió con alegría el triunfo de la Revolución Cubana y conoció al Che Guevara en 1960, cuando éste viajó a la Alemania Oriental al frente de una delegación comercial del gobierno revolucionario cubano.


Recién en 1960 llegó el detonante: Ernesto Che Guevara viajó a Leipzig como director del Banco Nacional de Cuba y el Consejo Central de Juventud Libre Alemana mandó a un representante oficial con una intérprete, que fue justamente Tamara. En esa gran conferencia, como nunca y al lado del Che, manifestó el orgullo de ser argentina y el fervor incontenible por participar de esos acontecimientos históricos que devoraba a través de las noticias. De alguna manera su sueño debía convertirse en realidad: durante dos años preparó el permiso para salir de la Alemania comunista para finalmente volver a Latinoamérica. La invasión norteamericana a Playa Girón en abril de 1961 la decidió definitivamente. Envió un telegrama a Cuba para informar que estaba lista y en menos de un mes aterrizaba en La Habana.



En 1961 Tamara Bunke fue invitada a Cuba por el Ballet Nacional de ese país, a través de Alicia Alonso, siendo que dicho viaje no fue inicialmente aceptado por el Ministerio de Seguridad Interior de Alemania Oriental, al considerare a Bunke como un excelente prospecto de agente para la Stasi que no debería desaprovecharse en beneficio de otro país. Aun así Bunke insistió en aceptar la invitación, invocando la importancia decisiva de la revolución cubana, por lo cual la jefatura de la Stasi (dirigida entonces por Markus Wolf) no puso más objeciones. El gobierno de Alemania Oriental, no obstante, se desentendió oficialmente de las actividades futuras de Tamara Bunke, aunque mantuvo su membresía del Partido Socialista Unificado de Alemania.

Luego Bunke llegó a Cuba el 12 de mayo de 1961 y estudió periodismo en la Universidad de La Habana. Posteriormente, al hablar francés, inglés, alemán y español, trabajó en el Ministerio de Educación (MINED), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y en la dirección nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

En Cuba su actividad comienza con el plan de alfabetización y tareas de traductora e intérprete frente a las delegaciones alemanas. Al año siguiente ingresa a la Universidad de La Habana para estudiar periodismo; y, como una excepción muy especial a la regla con extranjeros, viste el uniforme de la milicia cubana. En 1961, apenas llegada, fundó también un grupo que estudiaba la posibilidad de crear una organización en la Argentina.


Los numerosos testimonios de quienes conocieron a Tamara y luego contribuyeron a alimentar su leyenda, coinciden en retratarla como una mujer atractiva, leal y carismática, que sabía tratar y conquistar a gente de todos los niveles y clases sociales. Su rol en Cuba era valioso y su brillante desempeño no dejaba de ser premiado.



En 1963 comenzó a entrenarse con el fin de servir en tareas de inteligencia de los servicios de espionaje cubanos, y en esta época comienzó a ser conocida como Tania. En Cienfuegos preparó su plan práctico-operativo.

El motivo de elegir "Tania"" como nombre de guerra fue que Zoya Kosmodemyanskaya, partisana soviética durante la Segunda Guerra Mundial, también había llevado Tania como nombre en la clandestinidad.


Sin embargo, el reconocimiento más gratificante a sus méritos le llegaría en 1964, para darle otro giro fundamental a su vida, de la mano del Che; cuando en una muestra de total confianza le encomendó a Tamara la misión de entrar a Bolivia vía Europa occidental para preparar el terreno logístico y establecer contactos a su guerrilla.

Una tarea que requeriría de mucha paciencia, temple, valentía, discreción y minuciosidad, además de un arduo adiestramiento (de espionaje y militar). Era obvio que esta muchacha desbordante de simpatía pero con una voluntad de hierro a la hora de guardar secretos, tenía los ingredientes necesarios para el cóctel de la espía perfecta.


El 9 de abril de 1964 utilizando un pasaporte con el nombre de Haydée Bider González partió rumbo a Europa occidental para aprender a transformar su lenguaje y actitudes por las propias de la sociedad burguesa en la que debía desenvolverse. Entre las variadas misiones encomendadas estaban las de tomar fotos de una aldea en una región determinada que luego pudiera mostrar como su pueblo natal y la de un matrimonio de edad avanzada, previamente estudiado, para poder presentarlos como sus padres.

Viajó con documentos y bajo dos personalidades distintas, Vittoria Pancini y Marta Iriarte. El 5 de agosto de ese año llegó a Frankfort en la República Federal de Alemania, allí adoptó la personalidad de Laura Gutiérrez Bauer, de nacionalidad argentina, con la que trabajaría clandestinamente en Bolivia.

En los primeros días de octubre de 1964, partió para Bolivia convertida en una etnóloga especializada en arqueología y antropología. El 5 de noviembre de ese mismo año llegó a Perú; desde la capital peruana viajó en avión al Cuzco, en tren a Puno y en una camioneta hasta Yunguyo, última población peruana en la frontera con Bolivia. De aquí pasó a territorio boliviano sin mayores dificultades, se alojó en un hotel de la población de Copacabana, y al día siguiente continuó para La Paz.

Años enteros había pasado copiando cintas con cantos folklóricos argentinos, brasileños, chilenos, tangos… Ese era su hobby, y fue la llave para entrar a Bolivia. Laura Gutiérrez Bauer (su seudónimo) era una etnóloga dedicada al estudio del folklore que registraba música autóctona para un trabajo de investigación que más tarde publicaría. A través de Perú entró caminando al territorio boliviano.

En La Paz se vinculó con los pintores Juan Ortega Leytón y Moisés Chire Barrientos, resultando este último pariente del presidente boliviano. Además, estableció relación con Gonzalo López Muñoz, jefe de la Dirección Nacional de Informaciones de la Presidencia. Su grado de infiltración fue tan alto que trabó amistad con Alfredo Ovando Candía, Ministro de Defensa, y René Barrientos Ortuño, Presidente de Bolivia. Impartió clases particulares de idioma alemán a los hijos de la clase alta local, a fin de relacionarse con sus familiares y obtener información útil para las guerrillas de Guevara, a las cuales apoyaría en cuanto recibiera las órdenes respectivas.

Así consigue la acreditación como agente suscriptor de un semanario dirigido a las personas de más alto rango de la sociedad boliviana, que le da acceso a las propias oficinas de Información. Su inteligente y seria labor la lleva a penetrar en casas de familias poderosas donde imparte clases de alemán a los niños, se convierte en colaboradora del Departamento de Folclore del Ministerio de Educación.

Establece relaciones con funcionarios de la embajada argentina mediante las cuales alterna con círculos gubernamentales bolivianos. Juan Ortega Leyton, pintor y especialista en museología, quien fuera uno de sus primeros amigos en La Paz, la recuerda interesada siempre en conocer más sobre el arte boliviano.

Su matrimonio con Mario Martínez, hijo de un importante ingeniero en minas, le permite legalizar su radicación definitiva en Bolivia y desprenderse del acoso masculino que tanto le molestaba, y con lo cual obtuvo el pasaporte boliviano y consiguió mayor libertad de movimientos para sus actividades de infiltración. La boda se celebró en la casa de la artista Yolanda Rivas de Plaskonska.
.


A comienzos de 1966, habiendo sido evaluado su trabajo como exitoso por el gobierno cubano, se le comunicó a Bunke que le había sido concedida la membresía del Partido Comunista de Cuba.

Las tareas de Bunke consistían en ser una espía "durmiente", dedicada sólo a reunir datos mediante la infiltración, esperando alguna orden para recién entrar en acción. De hecho, durante su estancia en Bolivia las actividades de Tamara Bunke se concentraron en recoger datos e información que pudieran ser útiles al servicio de espionaje en Cuba y sus jefes nunca proyectaron su participación activa en una guerrilla.

Tania inició los preparativos para la llegada de los guerrilleros: alquiló casas de seguridad que pudieran servir de almacenes y preparó recipientes para el envío de mensajes cifrados.


Cuando el Che llegó a Bolivia se entrevistó con ella y le transmitió las últimas instrucciones.


En diciembre de 1966 Tania conduce al traidor Mario Monje, Secretario General del Partido Comunista de Bolivia, al campamento guerrillero, donde los esperaba el Che. El Che habló primero con ella y le dio la orden de viajar a Argentina para entrevistarse con Mauricio y Jozami y citarlos en el campamento guerrillero. El Che trataba de empezar a tejer la red guerrillera en Argentina, reanudando la guerrilla de Salta.


El Che la había ordenado no regresar a Camiri porque corría el riesgo de ser localizada. Sin embargo en marzo, una vez sorteados todos los obstáculos y cumplida su misión en Argentina, Tania regresa conduciendo en su todoterreno al francés Régis Debray y al argentino Ciro Bustos (superviviente de la guerrilla de Salta) a la Casa de Calamina en Ñancahuazú.


Fue un error. Su tercer viaje a la base guerrillera fue también el último. El Che no estaba. Mientras le esperaban, desertan Vicente Rocabado Terrazas y Pastor Barrera Quintana, quienes informan al ejército boliviano, a sus servicios de inteligencia y a los oficiales de la CIA, de la presencia de Tania en el campamento guerrillero y de que ésta había viajado en un todoterreno hasta Camiri. Allí el vehículo fue localizado con su documentación. La reacción descubre a Laura Gutiérrez Bauer como guerrillera.


Por ello. en 1967 Tamara se convirtió definitivamente en "Tania, la guerrillera" cuando por estas razones ya no podía regresar a La Paz y optó por integrarse en la guerrilla liderada por el Che.


Aunque en un principio el Che Guevara la prefería continuando en sus labores para el espionaje cubano, Bunke insistió en integrarse como combatiente, aprovechando que había recibido entrenamiento en el manejo de armas tanto en Alemania Oriental como en Cuba. Así terminó incorporándose al grupo del comandante Juan Vitalio Acuña Nuñez "Joaquín", pero destinada en la práctica a funciones de enfermería e intendencia, lejos de la primera línea de lucha.


Cuando el Che dividió su columna en dos, su fuerza se debilitó (las mismas no volverían a reunirse) y eso forzó a que Tamara fuese incorporada como combatiente pese a que su salud se había quebrantado a causa de las dificultades de la vida en los campamentos guerrilleros y el duro clima tropical.

Las comunicaciones entre ambas columnas eran pésimas y Joaquín pierde contacto con el Che, que durante semanas trata de localizarle infructuosamnte por la espesura.

La argentina murió en combate, con el fusil en la mano, el 31 de agosto de 1967, durante una emboscada a la que fue guiada junto a su grupo por Honorato Rojas en Vado del Yeso, Puerto Mauricio, en el Río Grande de Bolivia.


La corriente la arrastró tendiéndola luego sobre un remanso. Los soldados no encontraron su cadáver hasta siete días después. Aún no había cumplido 30 años. Desde entonces, cada 31 de agosto, manos desconocidas llenan de flores aquel lugar donde se encontró su cuerpo. De este modo la guerrillera Tania, la flor silvestre de Río Grande, convertida ya en leyenda, revive el grito de libertad que recorre América Latina.

Sus restos, identificados y trasladados a Cuba en 1998, reposan en un mausoleo en Santa Clara.


El comandante de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz cumplió su promesa dada a la madre Nadia de que sus expertos iba a buscar también los restos mortales de su hija en Bolivia y que ésta descansaría definitivamente en el Memorial Ernesto Che Guevara junto al "guerrillero heroico" y a los demás 37 compañeros que cayeron con ella en la guerrilla boliviana.

Bibliografía
"Lágrimas Rojas. Tania, compañera del Che". Margarita Espuña.
“Tania, la guerrillera inolvidable”. Marta Rojas y la periodista Mirta Rodríguez Calderón junto con Ulises Estrada.

Frases míticas:
“Lo más valioso que un hombre posee es la vida, se le da a el solo una vez y por ello debe aprovecharla, de manera que los años vividos no le pesen, que la vergüenza de un pasado miserable y mezquino no le queme y que muriendo pueda decir: He consagrado toda mi vida y mi gran fuerza, a los más hermoso en el mundo, a la lucha por la liberación de la humanidad”.

Poema de su autoría escrito en su libreta de notas:

“Dejar un recuerdo

¿Con qué he de irme, cual flores que fenecen,?

¿Nada será mi nombre alguna vez?

¿Nada dejará en pos de mi en la tierra?

Al menos flores, al menos cantos…

¿como ha de obrar mi corazón?


¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar en la tierra?”

4 comentarios:

  1. ¿Por que para ilustrar un artículo de Tania ponen una foto de LOyola Guzman?

    ResponderEliminar
  2. ¿Por que para ilustrar un artículo de Tania ponen una foto de LOyola Guzman?

    ResponderEliminar
  3. Hola, como estan?

    Les queria mostrar el proyecto al que estoy trabajando hace mucho tiempo. Es una pelicual para recordar las muejres olvidadas de la historia. Entre ellas Tamara Bunke. Creo que es un tema muy importante y que le podria interesar.

    Les dejo aca el link, estamos haciendo una campagna de recaudacion de fondos, cada ayuda es muy importante para nosotros, y espero que puedan ayudarnos de alguna manera a dar una voz a estas mujeres
    http://kck.st/2ddxw6d

    ResponderEliminar
  4. no conocia esta historia, pero me atrapo...

    ResponderEliminar